Conocimiento arcano

Si alguien le hubiera dicho a Howard Philips Lovecraft que su obra iba a ser una de las mas influyentes del siglo XX y que su figura iba a terminar convertida en icono pop, posiblemente se lo hubiera tomado como una broma de mal gusto. Las creaciones de Lovecraft han pasado de ser algo para unos pocos a estar, literalmente, por todas partes. Películas, libros, cómics, juegos, música… Los Mitos de Cthulhu extienden sus pegajosos tentáculos por todas las capas de la cultura popular.

Y si hay un terreno donde han dejado huella, ese es el de los juegos de rol y de mesa. La obra del mago de Providence ha inspirado, directa o indirectamente, decenas de títulos. Una honrosa tradición lúdica que tiene sus raíces en dos célebres ancestros: Uno es La llamada de Cthulhu, el juego de rol de Sandy Petersen. El otro, es el caso que nos ocupa, Arkham Horror, juego de mesa creado por Richard Launius en 1987. Para el propósito de esta entrada, nos centraremos en la versión de 2005 y no en la original, hoy descatalogada.

Un auténtico clásico

En Arkham horror, los jugadores toman el papel de un grupo de investigadores que recorren la ficticia ciudad de Arkham, recogiendo pistas, luchando contra monstruos y resolviendo encuentros. El objetivo es cerrar una serie de portales a otros mundos antes que un terror primigenio despierte, destruyendo la ciudad. Vamos, lo que viene siendo un día normal de trabajo.

Su mecánica es aparentemente sencilla. Por turnos, los jugadores se desplazan por el mapa y resuelven cartas de encuentro en las distintas localizaciones. Después llega la fase de mitos, en la que los monstruos se mueven, se abren portales y se destapa un evento que afecta a todos los jugadores. Lo que complica el asunto es la infinidad de situaciones que se pueden dar. El juego básico ya incluye un montón de contenido, pero además, hay disponible una cantidad demencial de expansiones.

Estamos, obviamente, ante un juego profundamente temático, además de cooperativo, características que pueden dar alergia a mas de uno. Si lo tuyo son los eurogames o la competición despiadada, huye como si te persiguiera un Shoggoth. Arkham horror requiere tener interés previo por su temática, o al menos, una mente abierta. Por supuesto, que sea cooperativo no quiere decir que sea un juego fácil. Una partida de Arkham Horror siempre es un desastre a punto de suceder. La brutal dependencia del azar que tiene el juego hace obligatoria una alta tolerancia a la frustración.

¡Esta vivo!

Arkham horror nos sumerge en una ciudad llena de secretos por descubrir. La sensación que da, a pesar del caos que provoca la aleatoriedad, es sorprendentemente orgánica. La parte positiva de esto es que el juego puede ser increíblemente inmersivo. La negativa, es que es fácil dispersarse y olvidarse de cerrar los portales, que es el objetivo principal. Y esta es, a mi juicio, la mayor pega que tiene Arkham Horror. Todo lo que rodea al objetivo es mucho mas interesante que el objetivo en sí. El asunto de cerrar los portales acaba siendo un poco mecánico de mas. Que se resuelva con una tirada de dados que puedes fallar, quedando atrapado en la casilla un turno tras otro, lo convierte en una tarea tediosa. Mas aun cuando ves al resto de jugadores haciendo cosas divertidas mientras tu te dedicas a tirar dados sin parar.

Sin embargo, esto también forma parte de lo que hace único a este juego. Arkham Horror es capaz de lo mejor y lo peor, a menudo en una misma partida. La tremenda aleatoriedad del juego genera situaciones que pasan de lo terrorífico a lo ridículo, pero que con mucha frecuencia son memorables. Es difícil acabar una partida sin tener una anécdota que contar. Si, a veces puede hacerse cuesta arriba, o desmoralizar a los jugadores cuando se ve imposible la victoria, pero también puede dar momentos épicos y siempre es divertido.