//Juegos de mesa en el aula: Los profesores mueven ficha.

Juegos de mesa en el aula: Los profesores mueven ficha.

Por |2019-03-12T20:58:08+02:00marzo 12, 2019|blog|

Introducción a la  sección.

Hoy en Misifú abrimos un nuevo espacio para hablar sobre los juegos de mesa en el aula. Cada día son más los docentes que se animan a incluir los juegos en sus programaciones, sus recursos didácticos y en definitiva a abrirles la puerta del aula. El juego es uno de los mecanismos de aprendizaje más potentes en la infancia. Predispone al alumnado en una postura cómoda y una actitud receptiva. Se multiplican los avales para esta apuesta por el aprendizaje lúdico a la que cada día se suman más profes. Pero, ¿Por qué ahora? ¿Cuáles son los beneficios reales de esta interrelación? ¿Cómo afronta el profesorado esta inclusión? ¿Hacia dónde nos dirige esta tendencia?

Hoy nos proponemos explorar algunas de las claves de este fenómeno que ha venido para quedarse.

Hay vida después de las cuatro reglas.

Como en muchos otros ámbitos durante la postguerra la educación en España vivió un periodo de inmovilismo. No es hasta el fin de la dictadura cuando se inician nuevas corrientes culturales, sociales y educativas. La educación en España ha arrastrado durante mucho más de lo deseable ese olor a cerrado y a estar castigados de cara a la pared. Poco a poco las aulas han ido despojándose del libro de texto como única fuente de saber dando paso nuevos estilos educativos.

La inmensa diversidad que define a nuestro sistema educativo actual no puede ser atendida por recetas educativas que vienen de mediados del siglo pasado. Atendiendo a esta realidad el cambio en las aulas era inevitable. Parecemos estar convencidos de que es imposible facilitar el aprendizaje significativo exclusivamente mediante lecciones magistrales y el encerado. Menos aun si tenemos en cuenta que los docentes estamos frente a un alumnado que crece expuesto a tal cantidad de información y estímulos fuera del aula.

Aires renovados para la profesión docente.

Dentro de este proceso de cambio, la innovación educativa no es un invento del S XXI. Todos recordamos algún profe que nos sacaba de clase, que proponía una actividad diferente, un proyecto distinto etc. Lo que diferencia esos sucesos eventuales de la realidad que vivimos ahora es el cambio en la intencionalidad de los mismos, la formación del profesorado y la construcción de la identidad docente en sí.

Los juegos de mesa llegan al aula de la mano de un profe más formado y decidido a innovar. Las clases se llenan de maestros y maestras que se asemejan mas al perfil de un investigador científico que al de alguien que aplica recetas. Profesionales convencidos de la importancia de la práctica reflexiva, la investigación activa en el aula y la innovación tanto en metodologías como en materiales. Todo ello al servicio del aprendizaje significativo del alumnado.  Un profesorado convencido de la idea de que la educación no se puede permitir perpetuar prácticas acientíficas. Convencido de que las prácticas educativas no se pueden seguir fundamentando en creencias o incluso ocurrencias.

Imaginemos la siguiente escena, vamos a la consulta del médico con una gripe y este saca un frasco de sanguijuelas. Nos resulta absurdo pensar que haya profesionales sanitarios que no estén al día en las técnicas más punteras. Con el profesorado sucede lo mismo. A nivel social también es perceptible este cambio. Indicadores tan sencillos como la subida en la nota de acceso a las carreras relacionadas con la educación, el aumento de la literatura de divulgación científica en el ámbito de educación o el aumento del conocimiento por parte de familias respecto a corrientes educativas nos dan información al respecto. Ser docente ya no es (ni por asomo) lo que era.

El juego de mesa, un invitado que viene para quedarse

Por otro lado los juegos de mesa están poblando mas espacios de los que jamás hubiésemos imaginado. Jugamos en mesa, jugamos en la playa y hasta jugamos en una entrevista de trabajo. Parece que en la última década la gran variedad de títulos, formatos y dinámicas disponibles han ampliado el escenario a los juegos de mesa. Y no solo los juegos de mesa, hacemos sudokus, jugamos al Candy crush y seguimos disfrutando de los videojuegos cada vez en más plataformas. Aquellas trasnochadas partidas de Risk y Monopoly que nuestros padres jugaron con nosotros han dejado huella. El juego cada vez se abre más espacios, incluso puede que pertenezcas al no tan selecto grupo de gente a la que su jefe ha invitado a un scape room.

Son muchos los factores que pueden explicar este  fenómeno pero lo que está claro es que unidos a sus beneficios pedagógicos las aulas no se podían quedar al margen de esta deliciosa colonización que vivimos.