Descripción

Todos sabemos del erudito que estamos hablando.

Al abrir el juego, el manual vuela mágicamente a sus manos, lugar dónde permanecen toda la partida.

Bueno quizás no toda la partida, pero si hasta que el listo de turno pone en duda alguna norma reclamando el manual para mirarlo.

Los dioses bendigan a este ser de luz que siempre se lee las normas y asumen estoicamente esta tarea.

P.D: Amante de «carta en la mesa pesa» y fiel detractor de «mi casa mis reglas».