Descripción

Te sobran dedos de una mano para contar las veces que lo has visto perder. Aun así, se pasa la partida quejándose de lo mal que le va y plot twist, siempre gana.

Y ojo cuando pierde…

No solo proclama durante 30 minutos lo rota que está la regla que le asesta el golpe definitivo, también te toca escuchar un discurso sobre cómo esa mecánica que le ha hecho perder no tiene sentido. O en el mejor de los casos la mala leche que habéis tenido los demás, conspirando claramente en su contra desde el primer turno.