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La danza del huevo

Por |2019-03-29T13:42:42+02:00marzo 29, 2019|blog|

¿Qué es?

Hoy hablamos de uno de los clásicos inconfundibles e incombustibles de HabaLa danza del huevo un juego de Roberto Fraga.

Y es que lo de Haba es una cuestión de confianza. Son esas croquetas de tu abuela que jamás fallan. La editorial alemana, concienciada con la ecología en el proceso de fabricación y la calidad de componentes, es uno de los baluartes a nivel internacional en el mundo del juego de mesa infantil. Tanto las cajas amarillas como el despliegue de tableros y fichas es absolutamente reconocible. De la misma manera que reconocemos el paradigma filosófico de la editorial en cualquiera de sus juegos: Los niños son lo más importante que tenemos. No hablamos de una vieja gloria, sus clásicos siguen estando vigentes en todos los sentidos y encima sus novedades no paran de sorprendernos.

¿Cómo jugamos?

La danza del huevo es un juego de mesa que basa sus mecánicas en el movimiento corporal. Los componentes son tan básicos como reconocibles: un grupo de huevos y dos dados.

Localizamos en el centro de la mesa una docena de huevos de goma salvo uno de madera pulidita, un poco más resbaladizo. El objetivo final de la partida es convertirnos en el jugador con más huevos en su haber. La forma de hacernos con los huevos en sí es lo que resulta entretenido y novedoso. Realizamos una tirada con uno de los dados que nos marcará una acción: dar la vuelta entera a la mesa, atrapar uno de los huevos al primer bote o incluso cacarear lo más alto posible. El vencedor de la prueba recabará un huevo como premio y aquí entra en juego el segundo dado. No dejaremos nuestros puntos de victoria en forma de huevo delante nuestra, el dado nos dirá como conservar el huevo hasta que termine la partida: debajo de la barbilla, entre las rodillas, en la hendidura del codo etc.

 

¿Por qué nos interesa?

Los juegos de mesa generan una dinámica cómoda y receptiva al compartirlos con niños. Compartimos tiempo, espacio y ocio y esto genera un vínculo afectivo con los niños que los coloca en una predisposición perceptiva para el aprendizaje.

El objetivo de fondo es desarrollar la coordinación y el equilibrio de la forma más lúdica posible. Jugando con los más peques, incluso podremos trabajar el conocimiento de las diferentes partes del cuerpo, la comprensión de las normas y los turnos o simplemente a recoger las piezas dentro de la caja. La danza del huevo es una forma fantástica de jugar una partida entretenida con niños, está diseñado a su medida en todos los sentidos. Es un juego inminentemente infantil, tanto por la estética cómo por la mecánica, duración y componentes. A pesar de todo lo anterior es un juego inminentemente entretenido para adultos.

Pensar en las posibilidades educativas del juego no es una tarea difícil. En el contexto del aula tendremos que realizar algunas adaptaciones a las normas. Distribuir por equipos al alumnado, aumentar la cantidad de huevos o cambiar las pruebas para que sean aptas para más de cuatro jugadores son algunos ejemplos. Dentro de las dinámicas del aula podemos utilizar el juego para desconectar y reorientar la concentración del alumnado en otra actividad, hacer un calentamiento en educación física o cerrar una sesión de aula con un desarrollo satisfactorio a modo de recompensa.