Charlie.Bravo.Foxtrot

El espionaje ha resultado ser un deporte de equipo. En el juego de Thomas Dagenais-Lésperance seremos criptógrafos transmitiendo un código a nuestros aliados sin que el enemigo lo intercepte. Decrypto no es el primer juego en el que nos ponemos en la piel de un espía pero sin duda no  deja a nadie indiferente. Un party game que nos lleva tras las líneas enemigas a base de estrujarnos hasta la última neurona. Una vez empieza la partida solo nos quedan dos opciones: Averiguar el código enemigo o sufrir la derrota.

La comunicación en El arte de la guerra

En Decrypto nos dividiremos en dos equipos y cada uno se colocará detrás de un panel de control. Delante de nuestros ojos habrá cuatro palabras asociadas a un número, las cuales tendremos que utilizar para comunicarnos con nuestros aliados. La dinámica es sencilla: uno de los jugadores mira una tarjeta con una combinación de tres números que tendrá que transmitir a sus aliados sin que el equipo contrario la entienda. Se toma nota de las palabras y conforme van pasando las rondas tenemos un listado de las pistas asociadas a cada número. Cada secuencia de pistas supone mayor reto ya que no solo tendrá que dejar claro a qué palabra nos referimos, sino que tendrá que diferenciarse lo máximo posible del resto de pistas. El primer bando en acertar dos veces el código del contrincante gana pero ojo, el primero en fallar dos veces el código del aliado pierde.

 A los mandos de La Bomba

Desde el momento que desplegamos todos los elementos empieza la fantasía. Las cartas con las palabras solo son legibles al entrar en el decodificador que cada equipo tiene a la vista. Toda la estética del diseño está mimada con unos componentes originales y un ordenador que nos recuerda a un familiar lejano de Beemo dibujado por Walt Disney.

Jugando a Decrypto entramos rápidamente en la tensión del espía. Por un lado, tratamos de ser lo más crípticos posible al exponer nuestro código ante el contrincante, pero con la suficiente finura para ser entendidos por nuestros acompañantes. La tensión no termina aquí, al escuchar el código del equipo contrario se pone una rápidamente en la piel del mismísimo Alan Turing buscando semejanzas con todo lo anterior, secuencias, patrones o simplemente algo que nos de una pista. En cuestión de una ronda el juego te hace sentir tensión como si estuvieras comunicando las coordenadas del ataque al día siguiente. Conforme avanza la batalla vas intuyendo la brecha en la trinchera enemiga.

Decrypto no hace prisioneros

Pocas personas se quedan impasibles después de una partida de Decrypto. Una dinámica sencilla que mantiene en tensión a los dos equipos desde el primer turno. Sin lugar a dudas estamos frente a uno de los mejores party games de 2018. Si te gustó Codigo secreto, Time bomb o Imagine este es el próximo fichaje para tu ludoteca.